Finales de junio. Encuentro fortuito en el parque con un vecino.
Su atuendo: camiseta básica manga corta. Sin dibujos. Un solo color.
Dices: “Bien. Aceptable.”
Pero entonces… se remanga ambas mangas.
Y suelta:
— “¡Joer, no veas qué calor!”
¿Calor a finales de junio? Qué sorpresa. Gracias por el parte meteorológico, vecino.
Pero vamos al tema que quería tratar:
Al remangarte, a parte de mostrarme tus brazos del grosor de una pajita del McDonalds, lo que en realidad muestras es tu filosofía de vida:
“Me da igual lo que piense la gente de mi aspecto.”
Y ojo: eso, bien entendido, es poderoso.
Pero en tu caso es dejadez.
Es no entender que “me da igual lo que piensen” no significa ir por la vida con pintas de gamberro.
Porque no se trata de los demás. Y es que si vistes como alguien que se respeta, te respetas.
Por eso, no te remangues. O pasa de mis consejos. Me da igual. Igual que me da igual si compras mi libro:
[ LIBRO ] Claridad Ancestral (12,95 €)
Cuesta lo mismo que una hamburguesa y también puedes consumirlo a la sombra, si tienes calor.
Abrazo.