Cómo hablas importa (mucho más de lo que crees)

—Se ha escapado el tren.

—¿Ah, sí? ¿Y quién lo tenía atado?

No es lo mismo decir “se ha escapado el tren” que “se me ha escapado el tren”.

Y mucho menos que “he perdido el tren”.

Y muchísimo menos que “he salido tarde y he perdido el tren”.

¿Ves cómo cambia la cosa?

Cuanto más te acercas a la responsabilidad, más poder recuperas.

Y cuanto más te alejas, más te conviertes en víctima pasiva de tu propia vida.

Pasa lo mismo con:

—“No me entra el pantalón” vs “He engordado”.

—“Me han engañado” vs “No hice las preguntas correctas”.

Y es que el lenguaje es dirección. Es propósito.

Cada palabra que eliges o te empodera o te encadena.

Porque quien habla como víctima, actúa como víctima.

Y quien actúa como víctima, se convierte en víctima.

Habla como quien tiene el volante en la mano, aunque estés metido en un atasco.

Y ahora, para aprender a tomar el control de lo que piensas (y hablas), usa esto:

La mejor inversión que puedes hacer para dejar de ser víctima y empezar a pensar como dueño de tu destino.

Abrazo.

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Andrés H. Casaus

Foto cuadrada byn Andres Hernandez Casaus

Andrés es un ingeniero que descubrió que la verdadera ingeniería estaba en construir una vida plena y significativa. A través de su canal y método mucha eDAD® comparte su mentalidad para superarse.

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