Hoy es lunes.
Miles de personas arrancan la semana con cara de funeral.
Suspiran. Se arrastran. Maldicen al despertador como si fuera su enemigo.
Y luego sueltan la gran frase del autosabotaje:
“La vida es dura”.
Error.
La vida no es dura.
Tú la haces dura con lo que piensas.
Porque tu mente siempre quiere tener razón.
Y si crees que la vida es una carga, elegirás trabajos, parejas y hábitos que te confirmen esa creencia.
— Aceptas el trabajo que odias.
— Te quedas con la pareja que te apaga.
— Dices “sí” a planes que te restan.
Todo para que al final del día puedas decir con cara de sabio resignado:
“¿Ves? Ya sabía que la vida es dura”.
Entonces, ¿qué hacer?
Reescribe tu guion mental con ideas útiles:
“Cada día tengo una oportunidad”.
“Todo esto me está haciendo más fuerte”.
“Hoy avanzo un paso más”.
No es positivismo barato.
Es programación mental práctica.
Y funciona.
Ahora bien…
Si prefieres seguir pensando que la vida es dura,
adelante.
Pasa de cambiar tu forma de pensar. No leas esto:
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Total, ¿quién necesita claridad cuando puede seguir quejándose?
Abrazo.