La fuerza se mide en Newtons (por Newton).
La luz, en lúmenes (por Lumière).
¿Y la potencia de los coches? En caballos de vapor.
¿Y sabes por qué?
Porque en 1782, un tal James Watt sabía que si quieres que te entiendan, tienes que hablar para que te entiendan.
¿Quién diablos sabía qué era la “potencia” en una época en la que la mayoría no sabía ni leer?
Nadie.
Así que Watt se sacó esto de la manga:
“Este motor hace el trabajo de 10 caballos.”
Fin de le explicación.
Todos entendieron el concepto de potencia.
Todos supieron qué era potente y qué no.
Y es que si tu explicación no se entiende, no sirve.
Punto.
Watt lo sabía.
Ahora avanza rápido hasta hoy.
“Expertos” por todo lados.
Expertos en tecnología que hablan de inteligencia artificial pero ni saben usar la tostadora de su casa.
Expertos en mindfulness que meditan 90 minutos al día y que se alteran cuando alguien les quita el aparcamiento.
Expertos en abundancia que viven de cobrarle a gente sin dinero para enseñarles a “manifestar riqueza”.
Expertos nutricionistas que hablan de alimentación equilibrada y desayunan Chocapic.
Expertos en parernidad “consciente” que predican sobre respeto infantil pero le chillan al crío porque se le cayó el zumo.
No han entendido nada.
No les entenderás.
¿La buena noticia?
Que esto sí lo entenderás:
[ LIBRO ] Claridad Ancestral (12,95 €)
Porque hoy más que nunca hace falta más claridad y menos expertos.
Abrazo.