El kiwi es un pájaro raro de Nueva Zelanda. No vuela. No tiene alas. Anda por el suelo como si no supiera muy bien qué hace ahí.
Si le preguntas a alguien:
“¿Te gustaría ser un kiwi?”
Te dirá que no, claro. Que qué clase de pájaro es ese que no puede ni volar.
Y sin embargo…
Sales a la calle y lo que ves no son kiwis.
Son zombis.
Zombis de esos sin nombre que salen 5 segundos en una peli y les revientan la cabeza de un escopetazo sin que ni les importe.
Y lo lamentable no es que existan.
Lo lamentable es que eligen serlo.
Eligen no tener un proyecto personal.
Eligen pasarse 8 horas al día calentando una silla, mandando mails sin alma.
Eligen desperdiciar su tiempo libre tragando series de Netflix que se repiten más que el ajo.
Eligen vestir como payasos con camisetas de Pikachu… aunque dejaron la adolescencia hace dos décadas.
Eligen fundirse su poco dinero en Funkos o plástico inútil en vez de invertir en su materia gris.
Eligen no pensar, no cuestionar.
Eligen arrastrarse.
Y lo peor de todo, no quieren leer esto:
[ LIBRO ] Claridad Ancestral (12,95 €)
Y ya está bien así.
Abrazo.