Hoy deberías estar leyendo una publicación mía de esas que te hacen cerrar el móvil, mirar al techo y decir:
“Guau. Esto me lo tenía que haber dicho alguien hace años.”
Pero no.
Porque ayer fue la gran noche de San Juan.
Y en vez de preparar algo que te cambie la vida, hice como la mayoría:
Quemar dinero en petardos.
Reventarme los tímpanos con alegría.
Y dejar el suelo más sucio que los calzoncillos de un opositor la semana del examen.
Quemaduras de tercer grado, pero diversión de primer nivel.
Y hoy, a desayunar coca porque “una vez al año no hace daño” (salvo que seas diabético, claro).
Porque para qué encender ideas si puedes encender mechas.
Porque la hoguera está para quemar cosas que prenden bien, como este libro:
[ LIBRO ] Claridad Ancestral (12,95 €)
Qué pena que no explote y que tampoco huela a pólvora.
Abrazo.